El nombre original del Rabinal Achí es
"Xajooj Tun"
que significa, “Danza del Tun (tambor)”.
Esta Obra maestra, es innegablemente un testimonio histórico único de la
herencia Pre-hispánica en el continente Americano, es un drama
dinástico de los
Maya Achí, de Baja Verapaz,
Guatemala, que data del siglo XV. En el se mezclan mitos del origen del pueblo Achí y las relaciones político-sociales del pueblo de
los Rabinaleb, que son expresados por medio de máscaras, danza,
teatro y música. Este drama sobrevivió en la clandestinidad desde
1625 hasta 1856, cuando el sacerdote francés Brasseur
de Bourbourg lo tradujo, según la narración en Achí de Bartolo Sis. El
Rabinal Achí es el único texto indígena que no refleja ninguna
contaminación cultural que se encuentra en otros textos indígenas de
América. Como enfatiza Alain Breton "Hay dos
aseveraciones que son un hecho
:
1) la substancia de la narración nos lleva a los tiempos pre-Hispánicos.
2) Aún si éste texto haya sido transcrito en caracteres latinos en
tiempos modernos, no sufrió ninguna influencia Europea".
Otra transcripción manuscrita que data de 1913 firmada por Manuel Pérez,
fue descubierta en 1957 por Esteban Xolop. Este manuscrito es diferente
del hecho por Brasseur. Es posible que éste manuscrito (que es el
que se usa actualmente) pudo haber sido el transcrito por Bartolo Sis.
Aún si la existencia de dos versiones pudiera llevar a dudas de su
originalidad, lo que es importante es observar como, hasta la
actualidad, el Rabinal Achí es transmitido oralmente, por
los custodios de la tradición heredada de sus ancianos y
aprehendida de corazón, como un deber en la preservación de la
cultura de los Achí o Rabinaleb. Como dice Breton: ...aún ahora, a pesar
de la existencia de un texto de referencia en las manos de José
León Coloch, él recita de corazón los cerca de tres mil versos de
esta obra, de la misma manea que Esteban Xolop, su suegro, del que lo
heredó, lo hacía. (Breton 1999:26)
Fue declarado "Obra Maestra de la tradición Oral e
Intangible de la Humanidad" en 2005, por la UNESCO.
La tradición oral y escrita es representada por un grupo de personajes,
quienes aparecen en un escenario que representa
aldeas Mayas.
particularmente Kajyub’, la capital regional de los
Rabinaleb’ en el siglo XIV, que fue
fundada en el Siglo X DC, poco después del
Colapso Maya del Clásico.
Su sobrevivencia, es un testimonio de resistencia cultural contra la
dominación colonial. Es notable como ésta expresión
cultural, se mantuvo clandestinamente, y fue transmitida por tradición
familiar, en la que, las personas designadas la recibían de sus
ancestros, como una responsabilidad a nombre de toda la comunidad. El
Rabinal Achí, tiene una interrelación compleja de muchos aspectos, que
le dan un valor extraordinario desde el punto de vista histórico,
étnico, literario, artístico, tradicional, lingüístico, testimonial,
antropológico, sociológico, y Espiritual.

Templo de Kayjub', cerca de
Rabinal
La narrativa se divide en cuatro actos, y trata el conflicto
entre dos entidades políticas importantes en la región, los
Rabinaleb’
y los K’iche’.

La Obra consta de al menos 21 personajes.
el hecho de que el Rabinal Achí es recitado en Achí
post-clásico es un claro testimonio de su originalidad. Sus
ritmos, las figuras retóricas, y la composición de el texto
como un todo, reflejan una poesía particular. Atravez del
lenguaje, las interrelaciones entre el hombre y la naturaleza, el
hombre y la realidad, el hombre y su mundo, todo conceptualizado
de una manera poética e interpretativa.
Las coreografias de las
danzas responden a diagramas específicos, y siguen una
composición especial para prepara los diferentes momentos de la
representación: Alguno describe el movimiento de una serpiente, otro
dibuja el lugar de los caracteres que se van incorporando a la danza.
que básicamente es linear y en rueda. En algunos puntos los actores
siguen el ritmo de la música con sus pies.
Las
estructuras de la
música
del Rabinal Achí son antiguas y auténticas. La Musicales interpretada
por tres músicos, con trompetas, tambores y chirimía o flauta.
Esta tiene un ritmo y armonías complejos, asi como una variación
continua de la melodía. La música participa en diferentes momentos
de la obra y constituye una parte fundamental de la obra. La
estructura de la música cambia de acuerdo a lo que esta aconteciendo,
cada uno de los caracteres principales que va a hablar, se identifica
con una introducción musical diferente, mezclando sus voces con la
música.
Las máscaras pre-Colombinas hechas por
artesanos de Rabinal, los trajes y los tocados, son hechos para
representar un simbolismo particular. Todos los elementos de la obra son
originales y de acuerdo a la estética indígena, y requieren de
sensibilidad y habilidad en su elaboración.
siendo los principales, dos príncipes: El
Rabinal Achí
y el K’iche Achí. Otros personajes son: El Rey de
Rabinaleb’,
Job’Toj, y
sus sirvientes: Achij Mun, e
Ixoq Mun, quienes representan
al hombre y la mujer. La madre con plumas verdes es
Uchuch Q’uq’ Uchuch Raxón,
y trece águilas y trece jaguares, que representan a los guerreros de la
fortaleza de Kajyub’. El K’iche’ Achí es capturado y llevado
a juicio por haber intentado secuestrar a niños de Rabinaleb’ , un
delito muy grave en la ley Maya.
Además el ''K'iche' Achi'', con sus tropas destruyeron cuatro
poblaciones Rabinaleb' y obligaron a sus habitantes a pagar tributos.
Después de batallar días enteros, el rey K'iche' es capturado y llevado
al palacio de Job'Toj, para ser juzgado.
Al cautivo se le permite ir a despedirse de su pueblo. Antes de su
ejecución a manos de los guerreros Jaguar y
Aguilas, se le concede bailar al ritmo del ''Tun'' con la princesa de
Rabinal y disfrutar de bebidas reales. Hoy 500 años después, los
Rabinaleb' creen que los espíritus de los guerreros muertos en esa
batalla, que habitan en los montes circundantes, están presentes también
en la danza.
Desde la colonización en el siglo XVI, el Rabinal Achí ha sido
representado durante la fiesta de Rabinal el 25 de Enero el día de San
Pablo. El
festival es coordinado por los miembros de las cofradías,
hermandades locales responsables de dirigir a la comunidad. Al tomar
parte de la obra, los vivos entran en contacto con los muertes los
raj'a'wal'eb,
los antepasados que se representan con máscaras. Para los Achís
del Rabinal moderno, el recordar a sus ancestros no es solo el perpetuar
la herencia ancestral. Es también una visión al futuro, el día en que
ellos se reúnan con sus antepasados.
Originalmente la representación se realizaba en
fechas específicas del
Calendario Maya y era dedicado a Tojil,
un dios instituido por los Toj, la casta gobernante. El hecho de
que en la actualidad se lleve a cabo durante celebraciones católicas,
tiene que ser entendido como una estrategia de sobrevivencia cultural.
En términos geográficos el texto se refiere a una
serie de localidades en donde se fundo la cultura Achí, esos lugares son
los mismos lugares sagrados donde empezó la tradición: El Templo, el
cementerio y las cinco montañas circundantes. En esos
lugares los actores invitan a sus ancestros a participar. Esos son los
espacios de sus ancestros, sus dioses y de los individuos del presente.
José León Coloch es el actual custodio de
la tradición oral, director y representante de el Grupo de Danza
Rabinal Achí, el responsable del grupo de la tradición en la comunidad
de Rabinal. Esta danza-drama es importante como una manera viva de
comunicar el pasado con el presente y una memoria de la identidad y
principios de la gente de Rabinal.